SER O NO SER, ESCRIBIR O NO, ¿QUIÉN ERES?


 

Finalmente el fruto del trabajo está ya para ser cosechado. Pero no hubo previsión en qué tipo de canastas habría que hacer la cosecha. Esta es la realidad que me ha sucedido esta semana, porque la idea de compartir la historia que estoy cosechando fruto de varios momentos de inspiración y dedicación, ha ido con bastante apremio, y del mismo modo con que se me abría el horizonte común de hacerle su mención en una historia bastante normal y cotidiana, ha dado un giro para hacerlo de una forma distinta. Ni siquiera puedo decir que esta forma será novedosa, porque en realidad no es para nada novedosa. Esto se ha venido haciendo igual por muchos miles de años en la humanidad.

La escritura ha sido un trabajo que pocos llevaron a cabo en la antigüedad, comparándolo con otros trabajos y oficios de los hombres. Es por ello, que también no había posibilidad de recibir educación para todos, puesto que el costo de producir un libro y comprarlo, era bastante elevado, pues el costo eran las horas del que escribía, porque todo se escribía  a mano. En estas circunstancias era realmente difícil hacer que todo el mundo tuviese una cultura vasta y amplia. Me estoy refiriendo también sobre todo en la época medieval, donde la producción literaria fue grande, pero los libros eran conservados en las bibliotecas de las abadías con copias de varias obras antiguas, que eran copiadas para el uso de los monjes en los distintos monasterios que había en Europa. 

Pero gracias al trabajo de la imprenta todo fue mucho más fácil. La revolución de la imprenta dio la oportunidad de llevar a cabo, la propagación de la cultura y del saber, de forma mucho más rápida sobre los lugares lejanos a los centros de producción literaria.

Ante este panorama, se vio por obsoleto el uso del manuscrito, pues la época medieval había cambiado y ahora la modernidad empezaba a surgir con bastante mayor pujanza. 

Actualmente todos disfrutamos de los textos antiguos y nuevos en formato de libro, ya sea electrónico o físico. Y actualmente hay más oportunidad de dar cauce a espacios donde antes no existían. Sin embargo, a pesar de tener tanta información, no todo es digerible de forma rápida, y hay diversidad de literatura y autores, con los que nos es difícil escoger al azar cualquiera y saber que leeremos una buena obra. Tenemos que dejarnos llevar un poco de la publicidad de las editoriales que nos brindan un catálogo de escritores que no siempre serán de nuestro agrado.

Además, hay también una nueva tendencia que está de moda, y es el utilizar la inteligencia artificial para muchas actividades humanas. La escritura no puede ser la excepción. Hay libros hechos por inteligencia artificial, con los que las personas lucran, generando un gran vacío en los talentos de muchos autores que deberían explorar y ser auténticos en su obra. Esto en realidad ya no es un avance, sino un retroceso.

Con estas premisas y en esta sintonía, he visto necesario regresar a los primeros modos de transmisión del conocimiento. Sí, he escogido el camino difícil con el que llevar la literatura y la ciencia al sentido con el que se trabajó por siglos. He escogido escribir en manuscrito y fomentar la escritura manuscrita. También me gustaría promover las ediciones antiguas para generar este mismo sentido, que es el de retener lo valioso de nuestra civilización, haciendo que sean accesibles a la gente, por medio de ejemplares que mantengan estos valores de preservación de nuestra cultura occidental. De este modo, deseo contribuir en la defensa por la inteligencia humana en sus justos límites, alegando que el origen de donde viene nuestro conocimiento está en el deseo natural de conocer la Verdad, tanto en las manifestaciones que nos causan placer estético, como en las que nos complacen por el conocimiento de las ciencias, buscando promover los valores agregados de la creación artística o investigación científica, pues ello es resultado no de elementos artificiales, sino de experiencias humanas que trascienden cualquier orden creado de forma artificial. El reemplazo de nuestra capacidad creativa por el uso de herramientas de inteligencia artificial que estanca la capacidad creativa y que en muchos casos persiguen lucro, y la oferta de libros que no siempre cubren la visión de preservar los valores de nuestra civilización occidental cristiana, ha sido el motivo por el que me he decantado por escoger el sector de libros manuscritos, como un movimiento que inspire a los jóvenes y generaciones actuales, a rebuscar en la historia de nuestros pueblos, las semillas de Sabiduría. 

Ahora bien, no estoy rechazando para nada a las editoriales ni a sus autores, pues para poder compartir este mensaje, es preciso que exista un nivel de diálogo con ellos. Al contrario, valido y me alegro de su trabajo, porque contribuye en gran parte a la difusión de mucho conocimiento valioso. Incluso se pueden hacer adaptaciones de libros antiguos, para que sin quitar su esencia, puedan ser accesibles por las editoriales. Pero, por estas circunstancias ya descritas, en las que nos encontramos actualmente, considero que es importante hacer un gesto significativo, para que, mediante una fuerte llamada radical, se haga conciencia de cuánto estamos valorando todo este mundo de los libros antiguos, y además, motivar a que las personas puedan retomar la escritura a mano, porque no solo es beneficiosa para la memoria, sino que puede convertirse en un legado familiar para la próxima generación, como testimonio histórico de cómo las cosas se han tornado, y cómo deseamos preservar con firmeza, nuestra cultura.

Dejaré a continuación el enlace con el primer texto que publico en versión manuscrita de lo que escribí por este motivo, donde cuento también los momentos y tiempos conscientes que pasaron para tomar esta decisión. Y digo conscientes pues hay otros eventos inconscientes que quizá prefiguraron o prepararon esto.

En cuanto al nombre de la institución para esto tipo de ediciones, he pensado en varios nombres, pero aún no estoy del todo seguro. En cuanto a si esto es una revolución de algo, y se le quiere llamar con algún nombre, pienso que no es de ninguna importancia. El objetivo es claro, es preservar la cultura occidental cristiana, por medio de un valioso contenido que se ha ido perdiendo en el tiempo. Y el modo es modo tradicional de encuadernación en formato libro, códice. 

Gracias, compartan esto con quienes crean les pueda interesar. Dios bendiga a cada familia de estos lectores. Pronto tendrán que acostumbrarse a leer en manuscrito, jeje, pero no se asusten, yo también estoy intentando mejorar mi letra para hacerla más legible y estética. ;-).


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