¡HE VUELTO! ¡VEN SEÑOR JESÚS!
Con mucha más dedicación y también con mejor organización, he vuelto al blog que hace tres años inicié. Es cierto, nunca fue un super blog, con entradas constantes y con un norte claro hacia donde apuntaba. Era solamente una forma de expresar mis deseos más profundos de ese momento, porque estaba pasando una etapa dura de mi vida. Sin embargo, a medida que el tiempo fue ordenándose y mis criterios se fueron aclarando, mi disposición para escribir se hizo más relajada y todo lo que había escrito ya tiempo antes, me hizo repensar sobre el sentido que le estaba dando a esta nueva etapa de vida que empezaba a vivir. Después de haber vivido más de 6 años como religioso franciscano, y en un momento donde todo estaba en incertidumbre por la pandemia, resultaba bastante atrevido, poder realizar algún proyecto de gran envergadura. Sí, no niego mi ser franciscano, puesto que fue el camino por el cual anduve con mucha certeza, y fue el modo por el que Dios llevó mi ser a un ideal de servicio y de crecimiento interior. Sin embargo, tampoco niego lo que antes de ser fraile fui, y es que mi corazón siempre había estado desde mucho, en la vida como seglar y debido a circunstancias muy peculiares y que sé que estuvieron guiadas por la mano divina, tuve el deseo de entrar en la comunidad de San Francisco. Así que, no me estoy desvinculando con mis "orígenes", sino que por el contrario, los he llevado a un planteamiento nuevo y renovado, por el que mantengo una vida siguiendo el ideal de vivir franciscanamente, pero en el cotidiano ajetreo diario en el entorno familiar y social.
Para muchos de ustedes quizá les pueda sonar bastante agobiante estas cosas, pero, quiero empezar esta vuelta de este modo, puesto que siempre he vivido en la transparencia delante de Dios, y sólo estoy mostrando parte de lo que Él ha querido obrar en mí, durante todo este período de tiempo que ha transcurrido desde el inicio de este blog. Pero por otro lado, también he empezado así, explicando esto, puesto que la consigna por escribir va de la mano del concepto de la conciencia, que está conectado con el asumir su propio desarrollo, siguiendo lo profundo del corazón y la mente, y que, de acuerdo al conocimiento de las verdades de la vida, de la fe y de nuestra propia persona, nos abren a un movimiento de trascendencia, dejando una huella tanto en nosotros, como en nuestro entorno.
Esta conciencia, que es el principal motor del Universo, se somete al orden también de las realidades más simples. Y de acuerdo a esto, según el principio también de San Francisco, que explica que no hay que acumular bienes, sino todo lo que se nos es dado, debemos de retribuirlo al mismo dador de bienes que es Dios, creo que es indispensable tomar tal cual las cosas, como cosas selladas y que son propiedad divina, de forma que todo lo que hagamos, respete ese orden. Así, el hombre, al tener en cuenta su propia condición humana como un ser consciente, que reconoce que piensa y que puede llegar a encontrar su plena realización en la donación de sí a quien le fue dado el existir, puede utilizar de los bienes creados para mantener un diálogo incesante con el dueño de todo, de manera que aquello que esté en un desequilibrio en el tiempo y en el espacio, según lo que dure y según el alcance de su anchura y profundidad, pueda ayudarle a ser la imagen del Dios Invisible, imagen que supera toda explicación. Así, en síntesis, ya no convergerán ni las visiones, ni los sentidos, a un momento concreto de la existencia únicamente, cuando por ejemplo, se toman decisiones de vital importancia, tales como el matrimonio, o el nacimiento de los hijos, o algún logro académico y laboral, etc; sino que podrá obtener siempre el fruto constante de su esfuerzo, mediante el sentido pleno de su ser, en la visión misma de quien tiene en su mano los destinos de los pueblos.
Por tanto, este primer artículo, lo escribo con una expectativa de mover a cuantos quieren crecer en el conocimiento del amor, desde el punto de vista cristiano, pero no solamente tomando como argumentos la Palabra y el mensaje de Salvación, sino tomando en cuenta también, la fuerza de la razón ordenada, además de compartir también, algunos trabajos literarios y filosóficos de mi propia cosecha, para aportar en algo, al continuo ajetreo del ir y venir de discusiones que no tienen dónde acabar, pues se enganchan a polémicas que no dejan una respuesta clara.
Es decir, que esta ventana quiere ser un eslabón dentro de los millones de eslabones de ejemplos de realizaciones personales, ya que en la humanidad, todo está conectado, pero no simplemente por el hecho de una conexión de intuiciones y vínculos afectivos o sanguíneos, sino que están conectadas por la historicidad de la existencia, según el orden biológico respecto de la única especie humana inteligible que viene de una sola pareja (soy monogenético) y también por el orden temporal histórico-social, que es el orden de relaciones interconexas por vínculos creados voluntariamente, para llevar a cabo, el cumplimiento de la consigna del Rey, que es el establecimiento de la paz en la humanidad, y el reinado del amor en la Civilización del Amor, incluyendo por ende, el plan oculto desde el principio del mundo, que se reveló en Jesucristo, para gloria de Dios Padre.
Ésta es la causa por la cual lucho y trabajo sin cesar, buscando que más personas despierten del aletargamiento de nuestra civilización por las cosas superfluas, generando una conciencia mucho más madura, sin menospreciar nada de lo bueno que existe en las civilizaciones no cristianas, pero haciendo las distinciones pertinentes de excluir en todo, los gérmenes corruptos de verdad y de tradiciones culturales que llevan a la pérdida de los valores más elementales para la existencia, que son el respeto por la vida y el matrimonio según el Primer Orden Mundial, que es el orden de la Justicia; quitando además todo velo de mancha que se haya enquistado en el tiempo y en el espacio, por estructuras de corrupción y de desorden y degeneración de la ética y moral, que es como el origen de toda cizaña. Obviamente, esta consigna no es mi consigna personal, sino que es la consigna del Rey, que ha puesto todo en orden, y simplemente, yo, quiero ser un vasallo y un esclavo y un servidor, y también un mendigo. A su debido tiempo, Él, junto con el esfuerzo de los que deseen vivir estos ideales del Evangelio Eterno, cosecharemos, pero no podemos cosechar si no sembramos y no podemos sembrar si no labramos la tierra, y no podemos labrar la tierra si no hacemos de las espadas, podaderas, tal como lo dice Isaías.
Entonces, hermanos, amigos, todos los que de buena voluntad buscan la verdad y la salvación de sus almas y la resurrección inmortal, compartan con todos los que crean conveniente, estas cosas, sea por escrito o de palabra. En estos momentos este blog es algo incipiente, estoy labrando esta tierra, y ya, cuando termine, comenzaré a regar las semillas que el Señor me encargó, desde mucho tiempo, y que, por no estar al nivel de esta tarea, ha tenido que primero hacerme pasar por el crisol y tener de mí, todo lo bueno. Y no significa que ya se acabó la purificación, sino que es simplemente el inicio, pero ya con esto, es al menos suficiente y lo básico para poder empezar. Muchas gracias amigos y hermanos, Dios cuide de cada uno, su corazón, sus familias y sus empresas. Paz a cada uno de ustedes.






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